10
Compartir:

Un estudio publicado en la revista “Current Biology” afirmaría que esta especie marina está en constante contacto con desechos plásticos marinos, y que al mismo tiempo los estarían confundiendo con alimentos.

Es un hecho que la contaminación de los océanos existe a nivel mundial y que nuestros animales marinos están frente a esta amenaza constantemente. Pero ¿alguna vez se han preguntado cómo es que los plásticos terminan dentro de estos animales? A través de una investigación realizada en E.E.U.U se pudo demostrar que muchos animales, específicamente las tortugas marinas, estarían siempre en contacto con desechos plásticos marinos, pero que además los  estarían confundiendo con alimentos.

Según la publicación de este lunes en la revista “Current Biology”, esta especie animal confunde el olor del plástico con el alimento. “Descubrimos que las tortugas bobas responden a los olores de los plásticos incrustados de materia orgánica de la misma manera que responden a los olores alimentarios, lo que sugiere que las tortugas pueden ser atraídas a los desechos plásticos no solo por su aspecto, sino por su olor”, explica Joseph Pfaller de la Universidad de Florida Gainsville. Además agrega “Esta ‘trampa olfativa’ podría ayudar a explicar por qué las tortugas marinas ingieren y se enredan en el plástico con tanta frecuencia”.

¿Habías escuchado alguna vez el término bioincrustación? Este se refiere a la acumulación de microbios, algas, plantas y pequeños animales en superficies húmedas, que ocurre con los plásticos en el océano. Kayla Goforth, alumna del Doctorado en Biología de la Universidad de Carolina del Norte, y que participó en el estudio, declaró a Newsweek: “El plástico bioincrustado es un material que se ha estado marinando, por así decirlo, en el océano y en el que han crecido numerosos organismos pequeños como algas, lapas, moluscos y demás”.

Durante mucho tiempo se pensó que las tortugas marinas veían plásticos y los confundían con presas, como las medusas, pero Pfaller y sus colegas se dieron cuenta de que se sabía poco sobre los mecanismos sensoriales que podrían atraer a las tortugas marinas al plástico. “Una vez que estos pequeños organismos han crecido, emiten dimetil sulfato (DMS) que es un aroma que las tortugas perciben como alimento. Gracias a trabajos anteriores, sabemos que las tortugas pueden detectar el DMS y utilizarlo como un llamado a alimentarse”.

Se originó la idea de realizar el estudio cuando Matt Savoca, coautor del estudio de la Estación Marina Hopkins de la Universidad de Stanford, había demostrado que los odorantes en el aire utilizados por los depredadores marinos para localizar buenos lugares para encontrar alimentos también emanan desechos plásticos acondicionados o biocontaminados. Esto los llevó a preguntarse ¿qué podría significar eso para las tortugas marinas?

En ese momento decidieron realizar una investigación que consistiría en reclutas 15 tortugas bobas criadas en cautiverio en la Isla Bald Head, en Carolina del Norte. Añadieron una serie de odorantes en el aire a través de una tubería en una arena experimental y registraron sus reacciones en el video. Los olores que probaron incluyeron agua desionizada y plástico limpio como controles junto con la comida de la tortuga, que contiene harina de pescado y camarones y plástico bioincrustado.

Además se encontró que las tortugas respondieron al plástico de la misma manera que respondieron a su comida. “Nos sorprendió que las tortugas respondieran a los olores del plástico bioincrustado con la misma intensidad que su comida”, admite Pfaller. En la investigación se pudo ver los niveles más altos de actividad cuando las tortugas sacaban la nariz del agua para percibir el olor. Sus fosas nasales pasaron tres veces más tiempo fuera del agua cuando se enviaban al área aromas de plástico “bioincrustado”, es decir, impregnado con alimentos y agua de mar, en comparación con los otros aromas. Agrega además: “Esperábamos que respondieran a ambos en mayor medida que los tratamientos de control, pero las tortugas conocen el olor de su comida ya que la han estado oliendo y comiendo en cautiverio durante 5 meses. Esperaba que sus respuestas a la comida fueran más fuertes”.

Si bien este hallazgo mostró que los plásticos de todo tipo presentarán problemas para las tortugas marinas y otros animales marinos, todavía es necesario realizar más estudios. Como advierte Pfaller,  “el problema del plástico en el océano es más complejo que las bolsas de plástico que parecen medusas o las pajitas errantes atrapadas en la nariz de una tortuga. Estas son piezas importantes y problemáticas para el rompecabezas, y todos los plásticos representan un peligro para las tortugas”.

Cabe destacar que esto no solo es un problema para las tortugas marinas. Los autores del estudio señalan que existen cerca de 700 especies de animales marinos, entre ellos, especies en peligro de extinción de tortugas y ballenas que se encuentran amenazadas por los desechos plásticos en el mar debido a que ingieren partículas del mismo y a que quedan enredadas en equipo de pesca. 

¿Y cuál es la mejor forma de prevenir esto? La forma principal para ayudar a nuestros animales marinos es evitando que los plásticos terminen en el océano, ya que según proyecciones recientes, si esta tendencia continúa, para mediados de este siglo podría haber más plástico que peces en el mar. Como declaró Charly Rolsky, Director de Ciencia del Organismo Plastic Oceans, “la producción de plásticos se ha incrementado exponencialmente desde la década de 1950, al igual que la cantidad de contaminación plástica que termina en ecosistemas marinos de todo el mundo”. Además agrega: “Los objetos de plástico que se observan con mayor frecuencia en el tracto digestivo de las tortugas pertenece a una clase de plástico muy semejante a las características morfológicas de las presas de las tortugas. Entre ellos se encuentran elementos plásticos translúcidos y flexibles, como las bolsas de plástico, que son muy semejantes a las medusas, una de las presas más comunes de varias especies de tortugas”.

Por ahora el equipo está a la espera de investigar los aromas transmitidos por el agua y emitidos por los plásticos, que podrían representar una mayor amenaza para las tortugas más viejas. Mientras tanto: “Esperamos que esto haga que las personas piensen dos veces antes de dejar una botella de plástico en la playa, o que las inspire a usar una botella de agua reutilizable en lugar de comprar una botella de plástico desechable”, señaló Goforth.

Fuente: La VanguardiaNews Week 

1 Comment

  1. Brianmeafe 16/03/2020 Reply

    Thanks pertaining to furnishing these types of terrific post.

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Vivir Consciente