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¿Sabías que alrededor del 25% de los problemas climáticos alrededor del mundo se pueden atribuir a nuestra alimentación y las elecciones respecto a ésta? La industria ganadera produce más gases contaminantes que el transporte y actualmente, son muchas las personas que han decidido convertirse en vegetarianos para combatir estas alarmantes cifras.  Desde que somos chicos, … Seguir leyendo Vegetarianos contra la crisis climática

¿Sabías que alrededor del 25% de los problemas climáticos alrededor del mundo se pueden atribuir a nuestra alimentación y las elecciones respecto a ésta? La industria ganadera produce más gases contaminantes que el transporte y actualmente, son muchas las personas que han decidido convertirse en vegetarianos para combatir estas alarmantes cifras. 

Desde que somos chicos, nos han enseñado que llevar una dieta sana y equilibrada es eficaz para cuidar nuestra salud. Pero lo que muchos no saben es que llevar una vida saludable también es increíblemente beneficioso para el medio ambiente. ¿A qué nos referimos con esto? Que si consumimos una mayor cantidad de vegetales en vez de productos animales, se podría reducir tanto la huella hídrica como la huella de carbono en nuestro planeta.

Según el quinto informe de evaluación del IPCC de las Naciones Unidas, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, procedentes de la agricultura, silvicultura y otros usos, corresponden a un 24%. ¡Esto es mayor que todos los autos del planeta! De hecho, esta cifra afecta aproximadamente el doble al calentamiento global que los automóviles.

Ben Houlton y Maya Almaraz, estudiantes de la Universidad de California, hicieron una investigación sobre  la conexión entre el clima y la dieta, en donde descubrieron cómo la producción de nuestra comida genera gases de efecto invernadero que influyen en el calentamiento global. Por ejemplo;  en tu plato tienes un pedazo de carne de vaca común y corriente. Pero lo que no sabes, es que esa porción de carne pasó por diferentes procesos antes de llegar a tu plato, los cuales emitieron alrededor de 330 gramos de carbono. ¡Esto es como manejar un auto aproximadamente 5 kilómetros! 

El problema hoy en día es que la gente no está informada sobre este tema ni que una alimentación más consciente puede llevar a reducir increíblemente el impacto en el planeta. “Mucha gente se siente realmente impotente cuando se trata del cambio climático, como si no pudieran hacer una diferencia. Y lo que nuestra investigación está mostrando es que tus decisiones personales realmente pueden tener un gran impacto”, comenta Almaraz.

 

¿La carne roja es la culpable?

En primer lugar, la producción de alimentos genera un gran impacto para el planeta, ya que pasa por una serie de actividades necesarias como la agricultura, el uso forestal y otros usos del suelo, los cuales provocan un 24% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Luego, están las emisiones provocadas por la producción de alimentos para los animales, donde se necesita un espacio de cultivo, energía, agua, fertilizantes, entre otros, que influyen en la tala de bosques y destrucción de praderas. Y por último, pero no menos importante, están las emisiones provenientes de animales como las vacas. ¿Te imaginas combinar la contaminación de autos, camiones, aviones, trenes y barcos del planeta? Bueno, esto es lo que la ganadería representa, con un 14% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, proveniente de los gases que emiten los mamíferos como las vacas y ovejas, los cuales producen metano, que es 25 veces más potente que el dióxido de carbono.

 Entonces, si cambiamos la carne por pollo, hay una reducción de más de cinco veces en las emisiones. Es decir, en vez de emitir 330 gramos, solo se estarían emitiendo 52 gramos. Ahora, si cambiamos el pollo por pescado, el número bajará aún más. ¡Imagínate que pasaría si cambiamos solo a vegetales! Si hay un cambio de carne por lentejas, prácticamente no estaríamos contaminando nada. Es por eso que hoy en día se recomienda llevar una dieta vegetariana.

Ahora bien, sabemos que es difícil cambiar el estilo de vida de un día para otro, es por eso que recomendamos no eliminar el consumo en un 100%, sino que reducirlo solo en un 90% o gradualmente, como por ejemplo, adhiriéndose a la campaña mundial de “lunes sin carne”. Si todos siguieran este consejo, un 15% de la contaminación del calentamiento global podría ser reducido para el 2050. 

¡Pero de a poco el mundo está escuchando! En la última década ha habido un decrecimiento del 19% en la cantidad de carne que comemos. De hecho, cada vez más gente está cambiando su dieta a una más mediterránea.

María José Marcos, analista de estudios en Subsecretaría de Prevención del Delito, es un ejemplo de este cambio. Decidió convertirse en vegetariana hace unos meses, y no solo por el cuidado de los animales,  sino que también por su salud y la del planeta. “La industria ganadera es de las industrias más contaminantes del mundo. El sector ganadero genera más gases invernaderos que incluso la industria del transporte. Además, esta misma industria utiliza muchísima agua para poder producir, y dada la crisis hídrica que tenemos en la Región Metropolitana, disminuir el consumo, o en mi caso eliminandolo, permite disminuir la demanda y por ende disminuir la producción (económicamente hablando)”, explica María José. 

Además comenta que “traspasar mi dieta a una vegetariana permite disminuir el nivel de basura, ya que como compro fruta y verdura en una feria, no existe tanto uso de plásticos, cartones, etc. Además hago compost con los desechos orgánicos, disminuyendo con esto los niveles de basura; una dieta vegetariana libre de mucho alimento procesado permite mantener mejor salud y menos probabilidad de padecer enfermedades graves”.

Este año, la ONU informó a través de un documento que, para poder detener el avanzado cambio climático, gran parte de la población tenía que cambiarse a una dieta basada en vegetales llamada plant-based diet. Asimismo, un informe del centro de estudios de World Resources Institute indicó que para garantizar la alimentación para 10.000 millones de personas y al mismo tiempo poder combatir la crisis climática, se deben hacer drásticos recortes del consumo de carne para el año 2050.

Hoy es el momento para detener el cambio climático. La carne roja es especialmente llamativa y se calcula que su consumo podría llegar a un 88% dentro de 30 años. La mitad de la población mundial ya consume un 50% más proteínas de las que son necesarias, mientras que las proteínas de las plantas pueden cubrir estas calorías de manera mucho más eficiente. Es por eso que cambiando un 30% de los hábitos y  optando por una dieta más vegetariana, es posible que se logre cubrir la mitad de los objetivos de reducción de emisiones evitando la expansión de las tierras cultivables, y más importante aún, generar hasta 13 veces menos toneladas de CO2 equivalente por cada millón de calorías producidas.

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